domingo, 26 de septiembre de 2010

El agua "verde" del Umia

En la última semana, se ha visto como las aguas del curso bajo del Río Umia se teñían de un color verde intenso. El estancamiento parcial de las aguas del río en el embalse de A Baxe, en Caldas, parece ser el origen de la proliferación y masificación de una una bacteria denominada cianobacteria microcystis. Desde aquí hasta la desembocadura, pasando por la hermosa Fervenza de Segade, las aguas del río se tiñen de color verde. Por lo visto no es el primer año que sucede y años atrás este fenómeno se viene repitiendo cuando se dan unas ciertas condiciones metereológicas. Podemos observar el fenómeno en esta fotos sacadas de la edición digital de La Voz de Galicia obtenidas por Capotillo sobre el estado del río en 2008 y ahora en 2010.

A pesar del color, las autoridades insisten en que las aguas de la traída que provienen del río, son totalmente potables y no ofrecen peligro alguno para su consum
o. Lo cierto es que las cianobacterias, en concentraciones altas, pueden ser peligrosas para el medio acuático, los animales e incluso para los seres humanos. A juzgar por el intenso color de las aguas, yo diría que la concentración no parece pequeña. Por ello debemos suponer que el tratamiento posterior a la captación de las aguas para el abastecimiento, habilita completamente la potabilidad de las aguas y las hacen aptas para el consumo. De no ser así podría resultar peligroso para la salud de los consumidores.
Adjunto un párrafo sobre los efectos de la salud en los humanos sacado íntegramente de la página del Instituto Nacional de Ecología de México.
"La información con respecto al daño en humanos ocasionado por microcistinas es escasa 32,33 Las principales fuentes de exposición son lagos y ríos durante su uso recreativo (ruta oral o dérmica) y el consumo de agua potable y tabletas alimenticias de concentrados de algas (ruta oral). Una ruta de exposición de menor importancia la constituyen las regaderas durante el baño (inhalación). En países como Estados Unidos y Canadá el periodo de exposición durante el año es menor ya que el crecimiento de los florecimientos de algas son más cortos (3 a 5 meses), comparado con el de países con climas cálidos como Australia o Sudáfrica (6 a 10 meses). Los síntomas observados en las personas que sufren intoxicación por microcistinas incluyen irritación de piel y ojos, síntomas parecidos a los producidos por la fiebre del heno, disnea, fatiga y gastroenteritis aguda.
La toxicidad letal en humanos no se presenta con mucha frecuencia, principalmente porque los diferentes procesos de tratamiento en los suministros de agua contribuyen a disminuir el número de cianobacterias tóxicas y por ende la concentración de toxinas. Sin embargo, en ocasiones los florecimientos presentan niveles de microcistina mayores a 1 mg g-1 de células, lo que muestra el efecto que pueden llegar a tener las cianobacterias en la salud del humano y otros animales. Reportes en Estados Unidos y Australia señalan la presencia de casos al ingerir agua proveniente del suministro municipal. Esto se produjo al pretender eliminar con sulfato de cobre las células durante un florecimiento, lo que suscitó la liberación de altos niveles de toxinas hacia el sistema de distribución, ocasionando la intoxicación de varios individuos. Solo en casos como el antes referido es que se podría alcanzar una dosis letal para los humanos. En estos y otros casos de ingestión accidental los síntomas reportados incluyen dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, dolor faringeo, tos seca, dolor de cabeza, úlceras en la boca, neumonía atípica y elevación de las enzimas hepáticas en el suero (especialmente en la gama-glutamil transferasa)."

La Consellería de Medio Ambiente asegura que la presencia del verde "no significa que exista toxina en el agua y en ningún caso que el agua potable esté contaminada". Pues por lo visto, las cianobacterias, sí llevan toxinas, y si no lo creen, lean estas páginas para saberlo todo sobre las cianobacterias y las microcistinas.
http://www2.ine.gob.mx/publicaciones/libros/440/cap4.html (Instituto Nacional de Ecología de México)